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Nadie debería ser un accidente.


Los padres no querían tener ese niño, no estaba en los planes. Por lo tanto habrá sufrimiento por más que amen al infante.

 

Acto primero.

 

Hay atracción física, lo que conlleva a la pasión carnal nada más.

Hay un descuido en medio de la lujuria, nada más importa.

Después de la calentura, los amantes se despiden sin rencor.

 

Acto segundo

 

El tiempo pasa sin dolores en el corazón hasta que el cuerpo de ella empieza a hablar reclamando a la mente y al corazón un grito de aviso.

Los amantes deben reencontrarse para recibir la noticia.

En este momento ya somos 3 sin quererlo.

El bebé siente la tensión y el dolor de la madre. Siente el rechazo y la preocupación de ambos.

El monstruo empieza a crecer con paso firme dentro del pequeño corazón.

 

Los amantes cambian de nombre a socios, pero obligados.

El aire entre ellos esta cargado de dolor, miedos, frustración y derrota.

La vida venidera viene como una densa sombra sobre los desconocidos, oscureciendo sus futuros inevitablemente

 

Acto tercero

 

El dilema se debe concluir mientras el corazón crece, se obligan a estar juntos aguantando todo el odio y la ira, por el bien del pequeño.

Y puede que no lo demuestren, pero han olvidado el sentir, que es lo que realmente importa. El pequeño sólo sabe sentir.        


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