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La Bruja Europea


Soñé con una bruja
Nos encontramos en Europa, en Inglaterra o Alemania. Es el siglo XVIII o XIX
Estoy con dos inspectores de policía y yo soy como experta en brujas o algo así, por eso voy con ellos. Entramos a una casa laberíntica muy oscura, muy grande, muy llena de todo tipo de cosas vivas, muertas, inanimadas, animadas.... De todo.

Los policías están notablemente asustados, caminan con sus pistolas en alto espalda contra espalda. Y yo solo miro todo con curiosidad y cautela.
Atravesando pasillos oscuros, llegábamos a una habitación amplia iluminada con varios candelabros de vela, por lo que resplandecía bastante.
En el centro hay una cama king. Todas las paredes están recubiertas de muñecas de niña, pero están rotas o en posiciones diabólicas. Hay muchos símbolos pintados en las paredes.

En la cama descansa una niña, de unos 15 años o menos. Su pelo es negro muy largo y su tez es pálida, sus labios son rojos en contraste con el resto de sí que parece en blanco y negro. Ella es a quien buscan los policías, por desapariciones que han ocurrido en la cuidad.

La niña está dormida y aún así los policías le tienen mucho miedo, es uno gordo y el otro flaco, menudo cliché más cutre. Y yo miro a la niña con compasión sin creer que aquel hermoso ser pueda hacer daño alguno.
Se percata de nuestra presencia y todo su cuerpo se tensa, así mismo los policías le apuntan y yo me alejo dos pasos de la cama. Abre los ojos y se sienta en la cama sin entender bien lo que pasa. Sus ojos en un principio son grises claros, los ojos de una niña inocente. Pero al ver a los policías que le apuntan se contorsiona violentamente y sus ojos cambian a negro completamente. Abre la boca en un grito poco humano y extiende las manos como llamando fuerzas invisibles. La habitación se sacude y nos sumergimos en la oscuridad de la boca de la niña, nos engulle de manera sobrenatural. Ahora estamos en un recuerdo, y veo a través de los ojos de la niña, cuando estaba más pequeña.

La misma casa, con un poco más de luz, más limpia. Parece un sitio turístico. Va de la mano de su padre, parece un hombre importante y adinerado muy bien vestido. Con su sombrero de copa alta y un bastón de madera pulida. Entramos a la casa de la bruja, una mujer encantadora y hermosa, que ofrece sus servicios de adivinación y encantamientos.
En el día la casa está abierta al público como un sitio tabú turístico que la gente paga por ver. El padre queda encantado y seducido por la mujer por lo que se queda todo el día charlando con ella quien parece cautivada también.
Cuando el establecimiento quedaba vacío la Bruja se empieza a impacientar con el Padre y trata de echarlo disimuladamente. Pero la lujuria del hombre llegaba a su punto máximo y un pequeño toque de la bruja en la espalda para conducirlo a la puerta fue todo lo que bastó para desatarla.

El hombre arremete con fuerza a la Bruja y en contra de su voluntad la violenta. Ella grita y llora con un lamento infernal. Su cuerpo se empieza a deshacer bajo las manos de aquel hombre. Su piel se quema y cae en cenizas. El hombre en medio de su efervescencia no se percata de esto a tiempo y él mismo se empieza a quemar.

Cuando el ardor sobrepone la lujuria trata de escapar, la bruja yace en esqueleto y su espíritu furioso se aprecia translúcido persiguiendo al hombre. La niña observa todo pasmada sin moverse.

El padre corre hacia la salida olvidando a su hija en medio del pánico. Pero los fantasmas son más rápidos y la Bruja lo alcanza. Empieza a quemar sus carnes para materializarse ella misma de nuevo, y lo último que quedan son sus ojos, lo que falta para sellar el conjuro. La niña sin saber cómo se percata de esto y trata de salvar el alma de su padre recogiendo los ojos del piso y escondiéndolos en sus pequeños bolsillos con terror. La Bruja no tendría piedad y toma y ocupa el cuerpo de la pequeña, dos almas en un solo cuerpo que se turnarán la mirada dependiendo la situación.

La casa cierra al público para siempre y la niña con la bruja dentro queda atrapada allí. Es tan solo una niña que quiere jugar, por lo que empieza a formar amistades con las alimañas que habitan el lugar en un plano interdimensional.

La niña sabe que si logra sacar los ojos de la casa, el alma de su padre irá a un lugar mejor. Trata de convencer a las alimañas voladoras que los lleven, pero la bruja nunca lo permitió. La crió como a una hija, protegiéndola celosamente del mundo exterior con todos sus hombres malos.

El alma de la Bruja estará dolida eternamente, la niña recuerda otra realidad con nostalgia y por ello se ha quedado atrapada en el tiempo. Pero conforme crece, su ira y su poner aumentan.

Nos vomita desde su boca negra, nos saca de su mente de vuelta a su cuarto. Ahora podemos ver las alimañas salir de las paredes, nos quieren sacar del lugar para proteger a su niña. Se oye el estruendoso grito de la Bruja desde dentro de la pequeña mientras los policías y yo corremos hacia la salida, por la misma que corrió el padre sin mucho éxito.

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